El Imperio II
 

<<Anima vagula blandula, Hospes comesque corporis, Quae nunc abibis in loca, Pallidula, rigida, nudula, Nec ut soles dabis iocos>>

<<Alma vagabunda y cariñosa, huésped y compañera del cuerpo, ¿dónde vivirás? En lugares lívidos, severos y desnudos y jamás volverás a animarme como antes>>

emperador ADRIANO, 76-138

MURO DE ADRIANO, s. II d.C., de costa a costa al sur de ESCOCIA

A medida que el Estado perdía su vinculación oficial con los cultos paganos, se comenzó a interesar por los asuntos de la Iglesia, estando generalmente del lado del arrianismo (corriente cristiana opuesta a la ortodoxia del clero romano), por su adaptación a la estructura política imperante. Pero con Teodosio, último de los grandes emperadores, que hizo renacer al imperio cuando su declive se iba acentuando año a año, se consiguió de nuevo la unidad política y religiosa en torno a la Iglesia romana (antiarraniana). La muerte de éste emperador supuso la definitiva división del país en dos: Imperio Occidental (con capital en Roma) e Imperio Oriental (con capital en Constantinopla, llamada después Bizancio, y en la actualidad Estambul para los turcos, que lamentablemente significa "ciudad del islam", cuando ha sido durante decenas de siglos una de las ciudades más cristianas de la historia).

A pesar de efectuarse con la motivación de defender mejor las fronteras y ayudarse mútuamente en caso de necesidad, Oriente dió la espalda más de una vez a Occidente ante las oleadas invasoras germanas (especialmente las godas) y las de los hunos (provenientes de regiones mongolas) al mando del temible Atila.

PROVINCIAS DEL IMPERIO, en tiempos de Trajano

En este período aparecen los dos últimos grandes generales romanos: por un lado, Flavio Estilicón (360-408), de origen bárbaro (vándalo), que se ganó la confianza de Teodosio y a su muerte recibió la misión de velar por sus hijos y de gestionar la nación hasta que tuvieran edad para tomar el poder: Honorio y Arcadio (futuros emperadores de Occidente y de Oriente respectivamente). De Bizancio no tuvo el apoyo necesario y se ocupó de la defensa de Occidente, derrotando a los visigodos de Alarico y reconquistando la Galia y parte de Britania, convirtiéndose así en el líder que el pueblo necesitaba para mantener el orgullo de ser romano. Tal éxito y gloria alcanzó, que le valió la envidia ingrata del inmaduro Honorio, el cual lo ajustició vilmente tras una revuelta militar, convirtiendo los éxitos de Estilicón en frágiles y efímeros.

FLAVIO ESTILICÓN, general, de un original de marfil del siglo V d.C.

Por otro lado, Flavio Aecio, el último gran militar en el ocaso del Imperio Occidental, que tras laurearse durante toda su vida con éxitos en sus campañas contra los germanos, se vió inmerso en el liderazgo de sus tropas procedentes de todos los rincones del país, y de las de los aliados visigodos de Teodorico y algunos francos, en la descomunal e incomparable batalla de los Montes Cataláunicos (en el sureste de la Galia) frente a los imparables hunos de Atila, donde según la leyenda se enfrentaron 200.000 romano-germánicos frente a unos 500.000 turco-mongoles; Aecio no pudo evitar la inminente caída de Roma en manos de las salvajes tribus germanas (que a la postre, por admiración adoptaron la lengua, el derecho y la administración romanas, fundiendo sus culturas con las de los habitantes de las provincias), pero con su victoria logró que perdurase el legado de la cultura romano-germánica que sigue vivo en la actualidad, y que Atila amenazaba con borrar de la faz de la tierra.

RUINAS DE OSTIA, actuaba como un puerto para Roma

La parte occidental padeció oleadas invasoras por parte de los bárbaros germánicos (godos, vándalos, suevos, burgundios,...) desde principios del siglo V. Alarico, al mando de tropas godas asaltó y saqueó Roma en el año 410, y Genserico hizo lo propio al mando de los vándalos en el 455. A lo largo de este siglo de completa decadencia, se fueron constituyendo los reinos romano-germánicos (primera semilla del próximo sueño de unidad europea: el Sacro Imperio Romano--Germánico), con cierta autonomía (tratados de coterritorialidad y mútua defensa) como en el caso de los visigodos en Hispania, o con total independencia como es el caso de los vándalos en el norte de África (provincias de Mauretania y Numidia) tras pasar a cuchillo por todo el levante ibérico.

MURALLAS DE LUGO-ESPAÑA
 

Este castillo de naipes que suponía el Imperio Romano invadido y fragmentado, se vino abajo cuando un rey bárbaro dominador de Italia, Odoacro, envió las insignias imperiales de la parte occidental al emperador oriental, a la vez que declaraba la intención de gobernar como lugarteniente suyo. Este hecho histórico ocurrió en el 476 y se considera oficialmente como la fecha de la caida de Roma, pero como se verá a continuación, oficiosamente no fué así.